Emprendedores por necesidad

Emprendedor por necesidad

Por necesidad o a la fuerza

La suposición que los emprendedores por necesidad generan a la sociedad más problemas que beneficios no se sustenta en ninguna validación científica. Tampoco parece consistente la suposición que sus emprendimientos se diferencian sólo por “la escala” de los negocios que crean los empresarios de oportunidad. Estas reflexiones resumen el artículo completo disponible (pdf) en “Apuntes Sobre Capacitación de Emprendedores por Necesidad”.

¿Es necesario capacitar a las personas desempleadas o con amenaza de desempleo para que sean emprendedores creadores de sus propias empresas, o es más conveniente reciclar sus competencias profesionales para ampliar su capacidad de empleabilidad?

Aunque existe acuerdo en lo que se entiende sobre “emprendedores por necesidad”, a veces se confunde el concepto con “emprendedores a la fuerza” y lo que es peor: se intentan aplicar los mismos diseños instruccionales para capacitar a los emprendedores por necesidad que a los empresarios de oportunidad.

Resumidamente (por favor ver el artículo mencionado para un análisis más detallado): el patrón que corresponde al emprendimiento por necesidad es una “respuesta adaptativa” a dislocamientos externos (pérdida del empleo, divorcio, emigración, catástrofes naturales…) que crean necesidades, a diferencia del modelo en los que se encuadra a los emprendedores por oportunidad que es una “respuesta creativa” cuando se detectan oportunidades que se podrían aprovechar cuando existen deseos percibidos (conscientes) de querer hacer algo por cuenta propia en un medio socio económico propicio para lo que se dispone de las habilidades y los recursos necesarios para una actividad emprendedora.

Si tratamos de aparear a ambos modelos (actuar por necesidad o intención para emprender) vemos que son dos enfoques que no se acoplan. Entonces, ¿por qué cuando realizamos diseños instruccionales para capacitar a “emprendedores” pensamos en un concepto genérico que engloba a todas las personas que van a crear su propia empresa?

No son los mismos motivos, ni los mismos propósitos. Quizás unos sólo quieran un empleo que les proporcione un sueldo y no están dispuestos a asumir riesgos por cuenta propia; por su parte, otras personas se han dado cuenta que podrían vivir mucho mejor y ser más felices si emprenden su propia empresa siguiendo una oportunidad que han identificado como beneficiosa y para la que se sienten aptos para gestionar.

Aplicar metodologías y contenidos para la capacitación de manera indiscriminada a “los emprendedores” causa grandes problemas como consecuencia de pretender hacer actuar a personas que podrían frustrase en sus intentos por ganar dinero, personas que se van a endeudar con entidades financieras y proveedores y que podrían ser incapaces de devolver los créditos que les han otorgado porque las empresas que podrían crear fracasarán, en la abrumadora mayoría, por falta de motivación y habilidad para gestionarlas.

¿Qué se puede hacer para que los emprendedores por necesidad sean más ambiciosos, innovadores, mejor orientados al éxito a largo plazo? ¿Qué se puede hacer para que resulte factible la transformación de emprendedores por necesidad a empresarios de oportunidad? ¿Y si les ayudamos a darse cuenta de las ventajas de una ideología emprendedora con un enfoque a largo plazo? ¿Cuáles son los mayores obstáculos en este proceso?

¿Existen evidencias o resultados científicos que muestren cómo ser más efectivos para capacitar a los emprendedores por necesidad diferenciando específicamente qué se debe fortalecer, cómo, cuánto y cuándo?

Por la vía rápida

En principio, parecería ser que los emprendedores por necesidad recorren un camino de aprendizaje inverso al de los emprendedores por oportunidad. Comienzan tratando de aprender cuál es el proceso para gestionar el negocio con el que creen que podrán sobrevivir, en lugar de verificar si ese negocio es viable con lo que saben para fundarlo y en donde lo intentan hacer funcionar. El “negocio” y no “su habilidad para gestionarlo” es el foco que captura toda su atención y modela su interés para aprender.

Estas son algunas ideas claves que he encontrado al trabajar con organizaciones de apoyo a emprendedores por necesidad en Latinoamérica y la lectura de la literatura aquí recomendada:

  • Proporcionar aprendizajes significativos tanto sobre conocimientos del mercado como de las habilidades personales para emprender.
  • Ponerlos en contacto directo con un mentor cercano geográficamente y relacionado con el sector de negocios en que pretende actuar el emprendedor por necesidad.
  • Celebrar sus pequeñas victorias y mostrar públicamente su éxito.
    • Nominarlos para premios y reconocimientos en su localidad.
    • Escribir sobre ellos en la prensa local (esto provoca un gran refuerzo positivo a la autoestima).

De hecho, cuando los emprendedores por necesidad se transforman en empresarios de oportunidad se genera un efecto dominó en la economía. Por lo tanto, tiene sentido trabajar con los emprendedores por necesidad con mejor potencial personal y profesional para catalizar esta transición.

Por la vía efectiva: saber decidir y asumir riesgos con visión a largo plazo

El mejor resultado va más allá de elevar la autoestima y empoderar. En los países en desarrollo la proliferación de emprendedores por necesidad en el sector servicios básicos (reparaciones, pequeños comercios de proximidad) o dedicados a manufacturas con escaso valor agregado (artesanos) se debe principalmente a que las actividades más rentables y con mayor impacto socioeconómico a mediano plazo requieren un costo inicial significativamente mayor.

Se necesitan más recursos para “crear empresas” que para “iniciar una actividad en la economía informal”. Pero, ¡todos necesitan llegar a un punto de equilibrio para sobrevivir! La diferencia, entonces, es “¿a qué escala se emprende por necesidad o por oportunidad?”

Creo que la gran distinción entre necesidad/oportunidad es una razón que ignora por qué alguien emprende un negocio que soluciona de alguna manera su necesidad personal y no prevé que puede estar creando una empresa generadora de valor social.

Si bien el proceso emprendedor es, en ambos casos, el mismo, ¿la diferencia es sólo “la escala” del negocio?.

Considere este escenario: un emprendedor “oportunista” hace una inversión en una oportunidad de la que desea apropiarse para ganar; previsiblemente, al comienzo, sufrirá pérdidas que posteriormente darán lugar a las ganancias; en general los emprendedores por oportunidad tienen mejores perspectivas de sobrevivencia porque miden y toman riesgos previamente conocidos sin descuidar las cambiantes condiciones del mercado. Por su parte, un emprendedor por necesidad que realiza una inversión (cualquiera que sea el motivo) aunque sufre pérdidas menores, generalmente llega a un punto muerto y toma la decisión de no seguir invirtiendo en su negocio para revertir la pérdida en crecimiento.

Además de “la escala”, ¿nota la diferencia real entre los dos escenarios? ¿Cuál cree que es la diferencia en ambos escenarios? Sugiero que el problema es la habilidad para tomar decisiones y la propensión a tomar riesgos.

Siempre me han impresionado los vendedores callejeros: de alguna manera ellos están modelando su propio lugar en un mercado hostil. Algunos, lo he visto, continúan invirtiendo más dinero en sus emprendimientos y profundizan sus esfuerzos mientras que otros solo procuran alcanzar una meta económica mínima para la supervivencia del día a día. En algún momento, creo que coincide cuando toman noción de la ventaja de asumir cierto grado de riesgo, surge su “intuición para los negocios” y, lo que es más importante, su “razonamiento empresarial”.

Es importante discutir que esta transformación no tiene lugar adentro de las aulas. Mi versión de los hechos no les gusta mucho a los académicos teóricos: los emprendedores por necesidad son la más pura expresión del “aprendizaje experiencial”.

Este tipo de aprendizaje generalmente se logra fuera de los entornos educativos formales, aunque la educación formal está intentando integrar a la educación para el emprendimiento en sus planes de estudio con procesos didácticos de “aprender haciendo”, no logra desprenderse del enfoque que no empatiza, no seduce ni tiene efecto, con los emprendedores por necesidad.

La mentalidad de “hacer lo posible a partir de lo que se sabe” ─entendiendo que también es posible perder─ junto con entender el emprendimiento como creación de valor podría cambiar la percepción de lo que lleva a ser parte del desarrollo socioeconómico a largo plazo en lugar de la mera supervivencia del día a día.

Esto, obliga a diseñar estrategias de capacitación, generar ecosistemas y políticas que puedan respaldar el crecimiento de los emprendedores por necesidad, con una concepción más adecuada que la que se emplea indiscriminadamente para apoyar a la actividad empresarial de oportunidad.

Descargar el artículo completo aquí

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