El valor de la esperanza

valor de la esperanza

Valor de la Esperanza

La mejor motivación para actuar como emprendedores es lo que nos inspira que vamos a lograr como resultado de una oportunidad. La “esperanza”, más que ninguna otra cosa, es el ví­nculo entre la intención y el comportamiento emprendedor.

Es decir, más que «lo que soy», es «lo que podré llegar a ser».

En otros términos: la mejor perspectiva para comprender mi comportamiento emprendedor es mi propia «expectativa del desempeño», más que mi «aptitud para el desempeño».

Se trata de un cambio radical en la manera de asumir ¿qué es lo que somos los emprendedores, qué podemos lograr para nosotros mismos y qué valor podemos aportar a nuestros respectivos entornos sociales?

En los últimos 10 años se ha avanzado mucho para poder predecir la actividad empresarial en función de los rasgos de la identidad emprendedora; principalmente por el aporte de la Teorí­a de la Autoeficacia del Dr. Albert Bandura, profesor de psicologí­a de la Universidad de Stanford (Albert Bandura: “Self-efficacy in changing societies”; Cambridge University Press; NY, 1995).

Creencia en los resultados

Las investigaciones surgidas a partir del pensamiento del Dr. Bandura demuestran que:

Los individuos pueden desempeñar mejores roles emprendedores cuando ellos creen que poseen las habilidades necesarias para funcionar como tales.

Según la Teorí­a de las Expectativas, la motivación es principalmente un resultado de las creencias de los individuos sobre los resultados probables de sus acciones y del valor del incentivo ellos ponen en esos resultados.

Mario, dí­melo en 27 palabras:

Las personas se motivan para comprometerse en aquellas tareas sobre las que valoran el resultado esperado; y estarán menos predispuestas para realizar las tareas cuyo resultados no valoran.

Mario, explí­camelo en 3 párrafos:

El valor de esperanza se basa en los propios juicios de la competencia para la acción y un rol interactivo con los resultados estimados; determinando, de esa manera, las tareas en que los individuos se comprometerán a hacer; lo que Bandura (1986) señaló como:

las expectativas del resultado influyen en la motivación y predicen la conducta

Según Bandura, los juicios subjetivos de la competencia personal difieren de los juicios de la consecuencia probable que la conducta producirá. Puede establecerse una clara relación de las expectativas del resultado con las creencias de eficacia porque estas creencias determinan, en gran medida, a las expectativas. Los individuos que esperan el éxito en una empresa particular, se anticipan a los resultados exitosos.

Mario, dame 1 ejemplo:

Los estudiantes seguros de sus habilidades en matemáticas esperan altas calificaciones en sus exámenes. Por el contrario también es verdad que a aquellos que les falta tal confianza, quienes dudan sobre su habilidad para las matemáticas, prevén baja calidad de sus resultados aún antes de comenzar un examen.
Se preverán los resultados esperados de estas actuaciones imaginadas en forma diferente: el éxito académico y otros beneficios o el fracaso académico a priori.

Albert Bandura sostiene que los resultados que las personas esperan son principalmente dependientes de sus propios juicios acerca de lo que ellos pueden lograr. Esto no quiere decir que la eficacia y los juicios del resultado siempre son consistentes. Un sentido alto de eficacia no puede producir ninguna conducta consistente con esa creencia si un individuo también cree que el resultado de comprometerse en esa conducta tendrá efectos indeseables.

Algunos estudiantes pueden suponer que tener excelentes habilidades en matemática son esenciales para una buena calificación en el examen de ingreso a la Universidad que, a su vez, puede asegurar una carrera prestigiosa y un estilo de vida del opulento; pero la baja confianza en las habilidades en matemática puede dejarlos fuera de ciertos cursos, y renuncian a presentarse al Examen.

Ahora, expone tu conclusión:

Un alto sentido de autoeficacia y expectativas negativas del resultado, son igualmente posibles.

Las inferencias de Albert Bandura inducen a considerar que además de las cualidades y caracterí­sticas de comportamiento del individuo, debe considerarse la percepción acerca de “lo que uno está haciendo” y «lo bien que uno lo está haciéndolo».

* Artí­culo recomendado (en inglés) “Entrepreneurial Self-Efficacy: The Development Of A Measure And Its Relationship To Entrepreneurial Action”, de Alex F. De Noble, Dong Jung y Sanford B. Ehrlich (San Diego State University).

Lector, ahora tú. Por favor, haz tu apreciado comentario.

10 comentarios en “El valor de la esperanza

  1. loli
    08/10/2015 | 16:05

    Esto no me sirve de nada

  2. sheyla
    16/09/2011 | 01:31

    bueno mas que comentario le queria preguntar es como me puedo sentir menos, frente a mis compañeros, eso es lo q no me motiva a salir a exponer xq de tanto nervios olvido lo q estudie o lo q tenia q decir en la exposición.
    espero me pueda ayudar…
    Abrazos…

    • juanita
      01/12/2015 | 22:57

      jajajajajajajajajajajajajajajaaaaaaaaaaaaaaaaaaaajjajajajajajajaaajjajajajajajajque gracis

  3. camilo
    01/10/2008 | 03:18

    no te lo preguntaba de contreras. Te lo preguntaba por curiosidad. Me parece bueno eso de “administrar” nuestra ansiedad. Es espectacular además que en 58 o en los 75 le sigamos metiendo pa’delante

    Ahora, creo que existe la meta y la “no-meta”; justamente, como formas de administrar esa ansiedad.

  4. 30/09/2008 | 22:41

    @A.T.C

    Gracias por tu interesante e intenso comentario. Yo creo que un “poquito de ansiedad” es necesario para tener ese estado de alerta que permite avanzar. No importa cuanto ansios@ se esté; importa que tan bien podemos “administrar” nuestra ansiedad.

  5. 30/09/2008 | 22:38

    Mi apreciado “contreras”, ¿dime quien ha cuestionado o relegado “la meta”? Estoy pensando ”en base a lo que algunos cientí­ficos han estado investigando durante 20 ó 30 años que son «las expectativas» de lograr “la meta” lo que precipita (desde la intención) la actuación o el evento emprendedor.

    Por lo menos: en mi caso.

    De otra manera ¿quien, en su sano juicio, se aventurarí­a a emprender a los 58 años de edad como en mi caso? ¿eh? ¿¿¿qué no estoy en mi sano juicio??? esteeeeeeeee…. poz zí­. Camilo, el dí­a que yo perciba que he llegado a estabilizar mi “sano juicio”, que deje de ilusionarme con nuevos desafí­os, que no tenga otra meta que “estar tranquilo”… ese día, mi querido “contreras” estaré totalmente “loco”.

    Por ahora, sigo pensando que son mis expectativas de éxito para lograr metas, más que las metas, lo que me moviliza desde el alma hasta mi densa humanidad de 120 kg y en ascenso.

    Abrazo,

    Mario

  6. camilo
    30/09/2008 | 03:17

    ¿porque no importa la meta?

  7. A.T.C.
    29/09/2008 | 23:59

    Gracias por darme “esperanza”. Veo una estrecha relación entre un alto sentido de autoeficacia y expectativas negativas de resultado causadas por una alta ansiedad por conseguirlos.

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