¿Cómo trabajar cuando no hay empleo?

Uno de los más significativos cambios que estamos viviendo es la acelerada transformación de las clásicas estructuras empresariales en las que los puestos de trabajo son sustituidos por espacios de trabajo que se necesitan hacer. No es un simple juego de palabras. Piensa en ello.

Las nuevas modalidades de trabajo (dedicación de tiempo parcial, contratos temporales y/o la subcontratación) se crean para satisfacer necesidades de productividad en una evolución de la situación inmediata.
El empleo dependerá de que, además de las habilidades, se tengan las actitudes apropiadas para esta dinámica; además, son la suficiente plasticidad para adaptarse a las necesidades específicas de cada sector de actividad
Los nuevos perfiles personales y profesionales para desempeñarse en el nuevo perfil del empleado, deben aprender a pensar como un proveedor externo que ha sido contratado para realizar una tarea específica.
Cada vez se tendrá que vivir con crecientes niveles de incertidumbre, ser capaz de recuperarse rápidamente de la decepción y construir su propia seguridad basada en un sólido criterio de autoconfianza en las capacidades y las actitudes. Esto pone de relieve el valor fundamental de la formación continua que ahora también tiene que adoptar una modalidad mejor adaptada a los escenarios turbulentos y con restricción de recursos.
Asumir que se es un “proveedor” y no un “empleado”; implica aprender a mirar cada posible situación de trabajo como una “oportunidad de mercado”.

Las modalidades cada vez más extendidas del trabajo (dedicación de tiempo parcial, contratos temporales y/o la subcontratación) se crean y evolucionan para satisfacer necesidades de productividad de la situación inmediata.

Conseguir y tener “empleo” dependerá de que, además de las habilidades, se tengan las actitudes apropiadas para esta dinámica con la suficiente plasticidad para adaptarse a las necesidades específicas de cada sector de actividad.

Para desempeñarse eficazmente con el nuevo perfil del empleado moderno, se debe aprender a pensar como un proveedor externo que ha sido contratado para realizar una tarea específica.

Cada vez se tendrá que vivir con crecientes niveles de incertidumbre, ser capaz de recuperarse rápidamente de la decepción y construir seguridad laboral basada en la autoconfianza en las propias capacidades y actitudes personales para desempeñarse, en equipo con otras personalidades, en escenarios fluctuantes.

Esto pone de relieve el valor fundamental de la formación continua que ahora también tiene que adaptarse a los escenarios turbulentos y con restricción de recursos.

Asumir que se es un “proveedor” y no un “empleado”; implica aprender a mirar cada posible situación de trabajo como una “oportunidad de mercado”.

En el futuro vas a obtener menos rendimiento de un “plan de carrera”, que de un plan de negocios para tu propia vida sobre cómo utilizar tus competencias y tus actitudes; en el que el factor más importante, además de lo que sabes hacer: son las personas a quienes conoces que te pueden relacionar con las empresas que necesitan personas como tú.

Algunas pistas en “Exoemprendedores” (artículo relacionado)