Aprender vs Estudiar

aprender a andar en bicicleta

Estudia la bicicleta y viaja sobre ella… si tienes suerte, ¿vale?

Estudiar y aprender son procesos intelectuales y emocionales distintos. Curiosamente, esas diferencias no son obvias para la mayoría de nuestros estudiantes de nivel medio y superior. Lo que en muchos casos perjudica aprender bien lo que se estudia mal.

Ser capaz de desempeñar una competencia, o saber hacer algo de la manera correcta, es una habilidad que se logra a través del tiempo mediante adquisición de información, análisis de datos, vincular los datos que ya se disponen con los nuevos que se reciben y, lo más importante: practicar, practicar, practicar y practicar.

¿Recuerdas la primera vez que has logrado mantener tu equilibrio al montar una bicicleta? En mi caso, recuerdo que “por arte de magia” logré lanzar una carrera por la acera de mi casa después de días y días de frustrantes fracasos y un tremendo dolor de cintura de mi hermano mayor que me estuvo sosteniendo por el sillín a la par de mis primeros intentos de circular “sin rueditas” (de apoyo).

Yo estaba impaciente por andar con autonomía y temeroso de la próxima caída, alternando con ansiedad mi mirada hacia mis pies y hacia adelante; la verdad es que me tomó tiempo y esfuerzo lograrlo. Pero una vez que mi cerebro había fragmentado e incorporado el conocimiento, logré la habilidad de transitar firmemente equilibrado sobre la pequeña bicicleta que yo imaginaba como el F1 de Juan Manuel Fangio.

Ahora, supongamos que mi hermano mayor quería enseñarme a andar en bicicleta mediante instrucciones sobre cómo hacerlo. Por favor, observen y reflexionen en este escenario:

mi hermano mayor es un sabio

Mi hermano mayor, siempre orgulloso de su pensamiento científico incluso sobre la dinámica racional de la bicicleta, piensa que su conocimiento puede ser útil para mí (cuando yo tengo 6 años de edad). Entonces me dice: ─“Para que la bicicleta permanezca vertical cuando se dirige hacia adelante debes gestionar la acción y reacción de todas las fuerzas terrestres del equilibrio: la gravitacional para no inclinarte, la inercial o centrífuga y la giroscópica cuando debes dar una vuelta, y la aerodinámica para contrarrestar al viento según la dirección en que sople con relación a tu trayectoria. En consecuencia, Marito, tu estabilidad sobre la bicicleta está generada por una combinación de varios efectos que dependen de la geometría, la distribución de la masa y la velocidad de avance. Además, Marito, debes considerar que los neumáticos, la amortiguación y el marco de la propia bicicleta también influyen en tu marcha tanto como las irregularidades del suelo por donde circulas. Tienes que aplicar una fuerza variable al manillar para girar a la rueda delantera hacia dónde quieras ir, controlando mantener el equilibrio durante la marcha en línea recta como cuando doblas. A altas velocidades, debes mantener ángulos laterales pequeños para variar sutilmente los puntos de contacto de las ruedas con el suelo; por el contrario, Marito, a bajas velocidades, los ángulos de giro deben ser más grandes para lograr los mismos resultados en la misma cantidad de tiempo. Debido a esto, generalmente es más fácil mantener el equilibrio a altas velocidades. ¿Entiendes? ¡Es muy simple, Marito!.

Si yo, Marito, a los 6 años de edad hubiera sabido leer textos un poco complejos, e Internet hubiera existido en 1956, mi hermano mayor me hubiera encargado que, después de explicarme cómo andar en bicicleta “sin rueditas”, yo estudie atentamente esta página de Wikipedia “Dinámica de la Bicicleta y la Motocicleta”.

No importa cuán buena y detallada hayan sido las instrucciones de mi hermano mayor. Yo he aprendido a andar en bicicleta sin necesidad de “rueditas de apoyo” mirando cómo lo hacían mis vecinos y por una constante tolerancia a la frustración del proceso “ensayo y error”.

Ahora, 62 años después, comprendo que no se puede leer una bicicleta, ni que las instrucciones teóricas sobre fuerzas gravitacionales son útiles para sentir el placer que el viento me pegue en la cara viajando en bicicleta.

El aprendizaje para adquirir una habilidad consiste en una serie de procesos intelectuales, físicos y emocionales; pero la verdadera adquisición del conocimiento depende de algunos factores claves como la gestión del tiempo para comprender, analizar, memorizar datos y, sobre todo, aceptar que tropezar y equivocarse es lo que permite obtener el éxito al final del proceso.

Estudiar es un acto de aprendizaje deliberado

Uno puede estudiar matemáticas, historia, geografía y biología, pero la adquisición de una habilidad profesional sólo se logra cuando, además de estudiar, se aprende a aplicar en la realidad el conocimiento que se ha estudiado.

Cuando estudiamos geografía acumulamos datos sobre lugares; para usar un mapa, además, tenemos que tener la habilidad por ejemplo para reconocer que el mapa de Buenos Aires no sirve para transitar por Sevilla. La verdad es que estudiar y aprender son cosas diferentes y, si bien integran un mismo proceso, se presentan en forma separada.

Quedarnos en la perspectiva que la instrucción es más importante y suficiente que la aplicación práctica de la información hace una gran diferencia en términos de resultado.

Sentarse sobre una bicicleta y comenzar a pedalear para andar es una cosa; estudiar las teorías de las fuerzas terrestres y las leyes de la aerodinámica es otra.

Permítanme ilustrar este concepto con los siguientes ejemplos:

La mayoría de los estudiantes falla al aprender un nuevo idioma (no materno), porque en las escuelas “al uso” se les enseña a estudiar un idioma en lugar de aprender un idioma; muchos estudiantes reciben reglas gramaticales de la lengua en lugar de aprender el idioma interactuando con otros en ese idioma y luego inferir las reglas gramaticales a partir de sus errores.

Aceptamos como “normal” que los neurocirujanos no pueden ejercer su profesión con excelencia “reventando melones”. Ningún neurocirujano tendría una segunda oportunidad de matar a un segundo paciente porque iría preso por asesinato en primer grado al intentar operar un cerebro humano sin haber estudiado anatomía y todo el complejo entramado de contenidos físicos, fisiológicos, químicos y orgánicos que debe aprender un médico cirujano.

No cabe ninguna esperanza que una persona pueda realizar una cirugía con eficacia si no entiende lo que le enseñan y aprenden a hacer los médicos cirujanos.

Corolario: ¿Has estudiado? ¿Has aprendido? Podemos comprender lo que estudiamos; aún así, podemos no saber aplicar ese conocimientos en la realidad. ¿Quieres que te pase el teléfono de mi hermano mayor?, lamentablemente, él no usa WhatsApp…

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