Cambiar la conexión, para cambiar la orientación

La fuerza endógena que impulsa, es mucho más poderosa que los factores exógenos que traccionan hacia la independencia profesional.

La mayoría de nosotros ha escuchado que la clave para un exitoso cambio de carrera: es darnos cuenta de lo que queremos hacer en el futuro, y luego actuar sobre ese conocimiento.

Esto reflexioné por Twitter inmediatamente después de disfrutar el post de Alicia Chavero: Lecciones de alguien que sobrevivió al desempleo. Otra vez, esta joven talentosa creativa vuelve a darme buenos motivos para buenas reflexiones (Ver Carta Abierta a Alicia Chavero).

Todos conocemos alguna historia sobre algún talentoso profesional o empresario que ha perdido su pasión por el trabajo, o la de una persona que arrojó “por la borda” una carrera de 20 años para dedicarse a algo completamente diferente y está feliz.

Una de las más apremiantes preguntas que hoy en día tienen que saber responder los profesionales, en especial lo más jóvenes, es:“¿Estoy haciendo lo que es bueno para mí, o debería cambiar de dirección?”.

La mayoría de los jóvenes profesionales enfrentan situaciones en las que deben lograr un cambio de dirección es difícil de lograr. Muchos académicos y orientadores profesionales sostienen que el problema yace en conductas humanas básicas: le tememos al cambio y no queremos hacer sacrificios.

La gente fracasa, la mayoría de las veces, porque adopta un enfoque equivocado para encontrar carreras nuevas, o renovar la orientación de lo que hace habitualmente con lo que ha aprendido a hacer. De hecho, el enfoque convencional sobre cómo cambiar de carrera es una receta para no cambiar.

Pero “el cambio” en realidad ocurre a la inversa. Primero es la acción, y luego el conocimiento, porque cambiarse de carrera implica redefinir nuestra identidad como trabajadores, cómo nos sentimos en nuestro fuero interno respecto a nuestros papeles profesionales, lo que comunicamos a otros sobre nuestro “yo” y, finalmente, cómo vivimos nuestra vida laboral.

«¿Quiénes somos?» y «¿qué hacemo?s», son cuestionamientos que están estrechamente conectados como resultado de años de actividad formándonos y ejerciendo una profesión. Para cambiar esa conexión debemos recurrir en primer lugar a la acción; ¡justo lo que no deberíamos hacer según el enfoque convencional!.

Muchos profesionales que cambiaron su carrera con éxito, usaron como modelo de cambio “probar y aprender”, llevando a la práctica sus identidades posibles, luego trabajándolas y perfeccionándolas hasta que las identidades estuvieron lo suficientemente arraigadas en la experiencia para guiarlos a pasos más decisivos.

12 comentarios en “Cambiar la conexión, para cambiar la orientación

  1. 15/09/2011 | 11:47

    Noé, es una “buena” noticia que sientas insatisfacción con el trabajo y, sobre todo, que lo puedas manifestar explícitamente. El primer paso para superar la incomodidad es renunciar a seguir premaneciendo incómodo. La gran mayoría de las personas, aguantan “lo que sea” (aún cuando están insatisfechas) con tal de evitar los riesgos de un fracaso si les va mal intentando cambiar.

    La mayoría de los intentos de superación: fracasan. ¿Y qué? Quizás sean necesarios varios intentos (la mayoría “fallidos”) para lograr un acierto y conseguir pasar de la incomodidad a la comodidad.

    La clave está en aprender de los fallos la manera de lograr mejorar. Ahora bien, “mejorar” no es una meta; apenas es el primero de muchos pasos que seguirán siendo necesarios para que la mejora sea “constante”.

    Te comento una cosa, mi propia experiencia, lo que considero la clave: NO LO INTENTES EN SOLITARIO, BUSCA PERSONAS CON TALENTO Y TALANTE PARA HACERLO CON ELLAS.

  2. 10/09/2011 | 01:12

    Hola Mario
    Ingrese a tu pagina,buscando material para completar un trabajo, y estoy comnfirmando que necesito cambiar.

    No me siento bien en el trabajo, siento que estoy aportanto poco, o que lo que aporto no es tomado en cuenta y creo que puedo aportar mucho desde otra perspectiva.
    Logico es el temor a saltar es fuerte, pero he pendaso con mi conocimiento en capacitacion y asesoria presencial, sumarlo al conocimiento de mis hijos que estan en la era virtual y hechar para adelante en un emprendimiento familiar

    Que me comentas.

  3. Claudia Noemi
    02/09/2011 | 05:56

    La verdad es que yo no estoy feliz con lo que hago, y quiero cambiar. Pero me falta valor, principalmente porque temo errar de nuevo. Y cada que intento vencer mis temores en casa sólo me ayudan a intensificarlos: que si lo que hago remunera mucho, que si lo que quiero hacer no da para vivir, que el tiempo perdido.
    Intenté empezar de nuevo, pero antes de cambiar me di cuenta de que estaba tomando una salida por tomarla y no porque esa nueva puerta fuera la que realmente me diera felicidad.
    ¿Es conveniente pedir ayuda en estos casos? ¿O debo encontrar la salida por mi misma? ¿Está mal equivocarse más de una vez?
    Porque no disfruto lo que hago, pero sinceramente… me falta valor.

  4. 15/05/2009 | 18:40

    GRACIAS SONIAAAAAA!!!!!!! Primero por el feedback, luego por compartir esta alegría con todos y BRAAAAVOOOOO SONIAAAAAAAA!!!!!!!!!!! porque has comprendio la importancia de la actitud sobre la que se asienta el talento (la motivación del “logro”). Confirmas muchas teorías científicas (algunas “buenas” otras “mmmmm?”) que han investigado cosas tales como la auconfianza (Albert Bandura), la necesidad del logro (David McClelland) y el “locus” de control interno (Julian Rotter).

    Pero más allá, más profundo y “más mejor” de “la teoría”, felizmente: está la vida.

    ¿Sabes una cosa Sonia? Me provocas una gran alegría y una forma fantástica de comenzar el fin de semana. ¡Gracias!

    Un cordial abrazo

  5. 15/05/2009 | 16:45

    Mario, finalmente el cambio se produjo, antes de lo que me esperaba. Debo tener un ángel de la guarda. Mi motivación competía con la experiencia de mucha gente. Ganó la motivación. El pensamiento positivo es maravilloso y hace que se superen todas las dificultades.
    Saludos!

  6. 26/03/2009 | 12:34

    Gracias Yuri!

    Confío que tu testimonio desmitifique a muchos la creencia que “miedo” es “malo, peligroso y/o nocivo”. El “miedo”, sabiéndolo “gestionar”, puede resultar una luz muy útil en determinados momentos de los procesos de cambio (así sea para «cambiar de sentido» en una autovía).

    A mi me gusta (y en muchos momentos de mi vida me ha inspirado para tomar algunas decisiones que resultaron claves de mi progresos) este poema de Guillaume Apollinaire:

    “Acercaos al borde, les dijo
    Tenemos miedo, respondieron
    Acercaos al borde, insistió
    Ellos se acercaron
    Él los empujo
    Y ellos volaron.”

    Un cordial abrazo!

  7. Yuri
    25/03/2009 | 23:14

    Hola Mario

    Me gustaría compartir mi último “cambio”.
    Estaba en un puesto “cómoda” y he optado “estresarme” para aprender y crecer.

    Inicialmente el peso de renuncias era mayor. De allí, el “miedo a cambio”.

    Pero…. ¿puede haber cambio si no hay un miedo? Igual que Innovar, significa Renunciar de algo conocido… Cambio supone afrontar al miedo.

    La opción… “mejor arrepentir por haber hecho que por no haber atrevido”.

    Hoy es el día que estoy contenta de la decisión tomada.
    Ahora que ya se ha dado el cambio, me pregunto ¿por qué tenía tanto miedo?

    En fin… somos humanos y tememos por lo no desconocido. El temor se agrava, porque somos capaces de “imaginar” lo mal que podría llegar a ser hasta el extremo. No se trata de obviar este pensamiento. Se trata de tomar la decisión de cambio a pesar de ello.
    Es decir, mi opinión personal es que matizaría la última frase del post. Creo que “…tu intentes el cambio que quieres dar AÚN TENIENDO MUCHO MIEDO…”.

    Un abrazo

    Yuri

  8. 25/03/2009 | 17:12

    #Sonia, ningún cambio es “fácil”; pero mucho más difícil es vivir con la frustración de estar haciendo algo insatisfactorio. Algunos llevamos una vida intentando un cambio significativo y pocas veces, poca gente, lo consigue tras algunos pocos intentos…

    Por favor, piensa en un color primario. Ahora piensa en una “forma” (no, esa no… piensa en una más simple; ¡bien!). Ahora, imagina un diseño que te conforme estéticamente, a partir del color primario y la forma más sencilla en que acabas de pensar.

    Pues bien. Este proceso que acabas de experimentar es más o menos el mismo que se necesita transitar para lograr un cambio de “orientación en la carrera”. Ir desde las cuestiones más simples “del problema”, a sus aspectos más complejos.

    Claro está, tu lo comprenderás, que este proceso no es posible si no sabes lo qué es un “color primario”, si no comprendes qué es una “forma simple” y si no tienes unos conocimientos y habilidades básicas para el diseño. En este sentido, encuentro muy valiosa tu reflexión sobre que “cada uno tenemos nuestra propia historia de cambio y son muchos los factores que deben ayudarnos a llevarlo a cabo.

    Precisamente por eso (que tu misma has expresado; por favor vuelve a leer detenidamente todo tu comentario) es que te ruego considerar que los procesos de re-orientación (sobre todo “profesionales”) son imposibles de enfocar (mucho menos de solucionar) en forma individual, prescindiendo del universo de vínculos sociales y profesionales que te rodean, y los nuevos vínculos que puedas establecer.

    Segundo. No es necesario que puedas contar si tu cambio ha sido tan satisfactorio; lo importante, lo que cuenta, lo que el mundo necesita: es que tu intentes los cambios que quieras dar sin temor al fracaso, sabiendo que el fracaso es un resultado “posible” pero que no es el “resultado definitivo”.

    Gracias por tu participación en mi artículo. Es muy reconfortante y me provoca orgullo que tu leas estos contenidos que intento compartir con la gente.

  9. 24/03/2009 | 11:18

    A veces es más difícil de lo que parece, no basta con tener el objetivo en mente. Yo estoy intentando dejar atrás mi profesión como diseñadora gráfica y web, y aunque el cambio no es demasiado radical, ya que quiero dedicarme a la usabilidad, arquitectura de información, HCI en entornos web, no tengo experiencia y me está costando encontrar un trabajo donde aprender y ofrecer lo mejor de mí, ya que las experiencias laborales anteriores pesan.

    No es que haya elegido el cambio de forma reflexiva y calculada, si no que más bien ha sido un descubrimiento personal en el que he visto reflejadas muchas de mis capacidades analíticas y organizativas, ante lo cual he decidido orientarme hacia esta rama del diseño web más enfocada al proceso de conceptualización.

    Lo que quiero decir, es que cada uno tenemos nuestra propia historia de cambio y son muchos los factores que deben ayudarnos a llevarlo a cabo. Por supuesto, creo que la actitud positiva y la claridad del objetivo son importantísimos para conseguir alcanzar ese estado de desarrollo profesional satisfactorio.

    Espero poder contar que mi cambio ha sido tan satisfactorio como el de tantos otros algún día.

  10. 23/03/2009 | 19:39

    #Jorge,

    Agradezco tu apreciado comentario. Es verdad (ha sido una de las 3 grandes malas sorpresas cuando me radiqué en España) que ésta sociedad percibe en la re-orientación profesional un rasgo de “fracaso”. Las otras dos cosas fueron descubrir que el “éxito personal” es, cuando menos, “sospechoso” (o de golpe de suerte, o de herencia, o de alguna “mala práctica”), y que nada es mejor que una buena poltrona en un despacho público.

    “latam” (con minúscula) también pasó por estos “estados”… así nos fue… Pero, ha llegado un momento diferente: una oportunidad excepcional para comportamientos como el que describe Alicia Chavero en su post y el de tantos jóvenes talentosos que están cambiando sus conexiones, reorientando su orientación.

    Yo pasé por ese proceso hace unos 8 años… ya tenía 51 años de edad, vivía en una sociedad totalmente desquiciada y prácticamente por muchos factores (propios y ajenos) me encontré sin recursos materiales para “volver a empezar”. Pero lo tuve que hacer… todavía lo estoy haciendo. Y no me atemoriza saber que, muy probablemente, antes que finalice mi “vida activa”, aún deba encarar nuevos desafíos de cambio.

    No me importa los que podrían pensar que “soy un fracaso”. Primero, porque no lo soy. Me salieron mal algunos negocios. Me salieron muy bien otros. Lo que me importa es la tendencia (que es buena, pese al momento).

    Concluyo. Apreciado Jorge: quien no se prepare para revitalizar sus conexiones y modificar su orientación profesional (llamémosle el “efecto la chavero” 😉 ), está en graves problemas, o ha tenido un golpe de suerte, o ha recibido o recibirá una buena herencia, o ha cometido o está cometiendo alguna “mala práctica”.

    Un abrazo (me gusta mucho tu transparencia en Twitter y cómo te expresas en tu buen blog http://www.jorgearevalo.es, estoy convencido que eres un tipo muy sano; gracias por estar vinculados).

  11. 23/03/2009 | 18:57

    Tal vez el miedo al cambio es lo que nos ata al “prefiero malo conocido”. En general, vivimos en una sociedad en el que un cambio profundo es prácticamente visto como un fracaso personal. Por eso preferimos morir en el barco en vez de buscar nuevos horizontes saltando al bote salvavidas.

    Es como si llegada una edad, ya no pudieras volver a plantearte “que quiero volver a ser” y reinventarse uno mismo. Como si solo tuviéramos una oportunidad para decidir que queremos ser.

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