Con respeto y cariño: ¿qué mierda te sorprende?

Ahora la gente comienza a darse cuenta que el capitalismo ha vivido en los últimos 40 años de espalda a la producción y de cara a la especulación financiera. Es hora que tu te des cuenta que nadie dijo nada, hasta ahora, porque nadie ha necesitado nada más que recibir —aunque sean las migas— las bondades de un sistema financiero “relajado” en todo el amplio significado del término.

Ahora, los dirigentes sindicales comienzan a alzar la voz contra la prioridad de salvar a los bancos antes que a las empresas.

¿Qué te sorprende? ¿Qué los bancos sean cosas diferentes que las empresas? Si: lo son. Los banqueros son más importantes que los empresarios y las empresas son menos importantes que los bancos. Esta es sólo una, entre la enorme cantidad de iniquidades en las que estamos sumergidos, y es una de las causas por las que llegamos a donde estamos: en caída libre a un desastre.

¿Qué te sorprende? ¿El nuevo discurso de los sindicalistas? No les queda otra vía que dejar de ser tan hipócritas. “Empujados”, desde sus bases, por millones de personas desempleadas y otros centenares de miles que quedarán desempleadas en los próximos meses —de las cuales más del 30% nunca podrán ser reabsorbidos por el mercado del trabajo formal, al menos con salarios razonables y condiciones contractuales estables— el “discurso político” de los sindicatos tiene que levantar (un poquito) la voz.

¿Qué te sorprende? ¿Qué se está acabando la leche de la teta de la vaca?

Ahora salen “gurúes” por todos lados, desde debajo de las baldosas, algunos son pibes que ni siquiera saben estrechar la mano cuando saludan a un interlocutor, augurando las peores calamidades. ¡Qué perjuicio para la gente que les sigue! Ni se imaginan lo que son las calamidades que auguran con irresponsable nihilismo… ¿Te sorprende lo que dicen?

No caigas en el lado oscuro de la ilusión. Bastaría con que tu vieras la evolución económica Argentina de los últimos 30 años (necesitarás una visión retrospectiva hasta 1959 para comprenderla mejor) y tu vas a saber mucho más y mejor que lo que ahora te explican los “gurúes” y los pibes que comienzan a dar consejos como si ya han visto el futuro.

¿Yo? No. Yo no he visto el futuro, he aprendido en el pasado:

Ahora vas a comenzar a darte cuenta que es lo que en Argentina se ha llamado a fines de la década de 1970 La Patria Financiera; que no es ni más ni menos que apostar con “todas las fichas” al casillero de los banqueros y los especuladores.

La Patria Financiera, como síndrome endémico universal del neoliberalismo que está luchando por su sobrevivencia con gran probabilidad de éxito a mediano plazo, acarrea 3 rasgos apocalípticos:

Primero, destruye puestos estables del empleo y arruina las condiciones de salario y contratación razonable; esto perjudica principalmente a las personas mayores de 40 años de edad, a las mujeres casadas con hijos y —sujétate fuerte— a las personas con mayor preparación académica.

Las personas que trabajan en relación de dependencia pierden paulatinamente derechos, aún cuando formalmente se crean regulaciones que, en realidad, legitimizan las nuevas condiciones y aspectos más humanoides de la pura y dura explotación.

Segundo, pauperiza a la cultura. Tienen razón quienes auguran el crecimiento del sector del ocio-barato, casero y pasatista como el de los videojuegos que permiten hacer catarsis de la peor violencia de nuestra naturaleza humana antes que ésta se exprese —afuera del control de una consola— contra los cristales de los palacios de los gobiernos y las cabezas de muchos de sus pésimos gestores.

También tienen razón quienes se sorprenden por el crecimiento de la audiencia en Internet; aprovechen, porque eso dura mientras la gente pueda pagar la conexión ADSL o colgarse del cable de algún vecino solidario o despistado. Aumenta, la ludopatía, el alcoholismo y la droga-dependencia porque la sociedad necesita alternativas autodestructivas o evasivas de bajo coste.

Tercero, aumenta exponencialmente la delincuencia —de todo tipo y a todo nivel— cada vez más violenta e indiscriminada. A mi me sorprende ver, en el camino rural que transito a diario para llegar a Sevilla ver que todavía los productores dejan al borde de la carretera tractores, piezas de cosechadoras, remolques e incluso bombas de agua sin protección; hace décadas que este “paisaje mecánico” es impensable verlo en Latinoamérica donde se roban hasta los alambrados de los campos y  los cuatreros entran a escopetazo limpio hasta la misma finca de los caseros para quitarles el aparato de tv y la ropa: a veces, inexplicablemente: la vida.

¿Qué te sorprende? ¿Qué mierda te sorprende?

Algunos europeos, que hasta hace pocos meses se lamentaban de la “corrupción argentina” ahora se tienen que tragar sus palabras porque se enteran de “alguno que otro” político corrupto local con el que tomaban cervecitas en una terraza del vecindario. Todo el sistema está corrompido, de otra manera, la Patria Financiera no prospera y no funciona.

Dios quiera que yo esté totalmente equivocado. La Cumbre G21 va a tratar la manera en que los pobres deberemos sostener el modelo de la Patria Financiera, transfiriéndoles nuestra última esperanza de recuperación para perpetuarles, a ellos, su riqueza y el poder.

21 “pendejos” (con respeto, pero sin cariño), muy hábiles y bien asesorados, van a “re-fundar el capitalismo”… refundiendo la oportunidad histórica que el mundo tiene de intentar construir una sociedad más justa, con prácticas de intercambio más equitativos y modelos de sustentabilidad más razonables.

¿Qué te sorprende?

Si te ha espantado el corralito de la Argentina del 2001, estás totalmente [email protected] ignorando el bruto palo que nos han insertado con el salvataje del sector bancario”. En Europa no se llegó al “corralito” porque el Tesoro Público tenía los fondos suficientes para apagar el incendio un segundo antes de la hecatombe. No es que en Argentina fuimos tarados y en España son unos genios. Aquellos éramos “tarados pobres” y estos son “tíos ricos”.

Yo no tengo una solución para todos los problemas. Hago lo que mejor puedo por mi propia situación, siendo profundamente cuidadoso de no perjudicar a nadie.

De mi no depende recomponer una valoración que el poder establece entre las empresas y los bancos; ni tengo la voz suficientemente alta o la exposición social adecuadamente elevada para poder alentar el espíritu aventurero de los buenos empresarios y el compromiso del talento de sus buenos empleados. Me falta energía financiera y recursos tecnológicos para poder demostrar que sí: es posible un mundo mejor, sin las efímeras burbujas de vino cava en la que los españoles estuvieron mareados los últimos 15 años y sin el ruinoso sentimiento que en los últimos 4 meses retrocedimos 80 años.

¿Qué te sorprende? ¿Qué mierda te sorprende? ¿Qué yo escriba ésto, en estos términos? Me di cuenta, otra vez que dejo de lado cosas muy importantes por absolutas boludeces.

Ayer una de mis hijas ha perdido su embarazo (ella se encuentra bien, Gracias a Dios); pese a eso, hoy sigo creyendo en Dios, en mis amores profundos y en ti (y en que tendré muchos más nietos, además de mi tres adorables Jazmín, Tamar y Sofía).

Por todo esto te pido que, cuando dejes la abrumadora sensación de “sorpresa”, te pongas a trabajar para que el mundo sea más justo, más razonable y para que todos (no solo tu) tengamos motivos para ser felices.

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