El Factor Histórico en el Desarrollo Local

Hoy, 12 de enero de 2009, se dan dos hechos que me movilizan sensiblemente. Sería el cumpleaños 99 de mi padre, D. Froim Dehter (1910-1978). Un hombre enorme, emprendedor, inmigrante (desde Rumania a Argentina) que desde la más absoluta pobreza material y desde el medio de la más profunda soledad patagónica supo construir una familia (3 hijos) a quienes nos legó un modelo de incólume integridad moral.

En mi habitual (pero nunca “rutinaria”) recorrida por la blogosfera —un hábito que fue desplazando paulatinamente leer el diario o ver el telediario cada mañana— encontré “una perla”: El Sacrificio de una Inmigrante, en el videoblog VADOR eMagazine.

Ambos hechos, asociados, me hicieron evocar lo que por los relatos de mi padre cuando yo era un niño me ayudaron a comprender la naturaleza de lo que hoy me toca vivir como adulto: emigrar, el desarraigo, el desdoblamiento territorial entre lo regional y lo globalizado…

He expresado, en los comentarios del post, mi profundo agradecimiento a la gente de VADOR por el cuidadoso tratamiento que han dado a la problemática de la inmigración desde la perspectiva de una emigrante motivada por superar adversas condiciones de vida locales.

He recuperado, desde el archivo del material didáctico utilizado en programas de formación impartidos hace unos años, un texto que reedito hoy con la intención que todos revaloricemos nuestros “espacios locales” en medio de un mundo signado por dos rasgos dominantes de la sociedad contemporánea que el sociólogo Urlich Beck ha denominado: la globalización de las biografías y la poligamia territorial (conceptos que profundizo en un eBook en preparación sobre la evolución y buenas prácticas de la cultura emprendedora).

La idea fuerza de este texto es destacar el poder de la sinergia cívica.

El texto completo del artículo (4 páginas, puede ser descargado aquí)

1. La tradición cívica local

Vivimos en un conflicto, de incierta resolución, establecido entre lo local y lo global, derivado de la irrupción de “lo macro” que pretende gobernar con cuestionable calidad científica y política la especificidad de “lo micro”.

Lo local reacciona, quizás tardíamente y sin que todavía se perfile su eficacia, con una inesperada resistencia a los intentos de sometimiento. Es obvio que la visión micro de lo local no pudo adquirir la experiencia suficiente para poder ejercer un control en el empuje global y evitar que fuera desarmado tecnológicamente para enfrentar este conflicto.

Los informes de las “evaluaciones de impacto de las políticas públicas” reducen la definición de los problemas a un perfil tecnocrático. Los problemas socioculturales no pueden ser superados efectivamente con recomendaciones tecnocráticas: requieren intervención del sentido común embebido en la estadística.

Por ejemplo, se proponen y despilfarran recursos en programas de formación y/o perfeccionamiento profesional para impulsar el autoempleo en un contexto donde no solo el empleo es destruido, sino que el cuentapropismo desborda en vendedores ambulantes y minikioskos sin posibilidad alguna de sobrevivencia. En algunos contextos locales, la promoción del autoempleo o el microemprendimiento es como sembrar trigo en campos sólo aptos para las piedras.

Así, de un lado, el Banco Mundial —que ha liderado el diseño, aplicación y financiamiento de las políticas de desarrollo social focalizado— ha debido iniciar investigaciones reforzadas sobre los núcleos duros y la especificidad interior de, por ejemplo: sujetos en condición de extrema pobreza, comunidades premodernas, juventud marginal, etc., con el propósito de refinar la capacidad inyectiva de las políticas públicas y de descifrar la cartografía inyectable de la pobreza local.

“Es obvio que los recientes esfuerzos científicos del Banco Mundial, y del racimo de «fondos de inversión social» que pende de él, no apuntan a cambiar la estrategia política (neoliberal) que los engloba, sino a reforzarla” (Escurra, 1996)

2. ¿Quién es capaz de evitar la disolución de lo local bajo el peso global?

No lo dude: el poder sinergico de la tradición cívica local.

Robert D. Putnam, sociólogo norteamericano especializado en el estudio de redes sociales, publicó en 1993 un libro de gran importancia en ese campo.

Combinando métodos históricos, antropológicos, sociológicos y políticos, Putnam examinó la historia y estructura de las comunidades locales italianas.

Su objetivo era determinar en qué grado y forma influyeron las políticas de decentralización implementadas por el gobierno italiano desde la década de 1970. Esto lo llevó a concentrarse en el estudio de la composición y dinámica específicas de “lo local”.

Concluyó que las comunidades, históricamente, tendían a constituir “tradiciones cívicas” que, en la práctica, operaban como “capital social”; esto es: como articulación de redes y asociaciones locales, y como circulación horizontal de información, recursos y capacidades.

La unidad interna y el potencial de acción de todo ese conjunto configuraba, al mismo tiempo, una fuerte identidad local, dimensionada en el plano cultural tanto como en el político.

De hecho, latía allí un poder sinergico, con potencialidad de despliegue en diversas direcciones.

Putnam pudo comprobar que, donde las tradiciones cívicas (horizontales) tenían un significativo nivel de desarrollo y donde las políticas de decentralización se acoplaron en línea con ellas, el resultado de esas políticas fue invariablemente exitoso.

En cambio, donde predominaban localmente relaciones verticales de dominación: clientelismo, patronazgo o cualquiera otra forma de desintegración comunitaria, y donde las políticas públicas no se alinearon con las tradiciones cívicas locales, el resultado era el fracaso. Su conclusión general es importante:

“Aunque nosotros estamos acostumbrados a pensar que el Estado y el Mercado son los mecanismos únicos y alternativos para resolver los problemas sociales, la historia sugiere que ambos, tanto estados como mercados, sólo operan con eficiencia óptima en sociedades cívicamente desarrolladas” (Putnam, 1993).

6 comentarios en “El Factor Histórico en el Desarrollo Local

  1. Daniel Moreno
    29/01/2009 | 15:55

    Quiero felicitarte por tu espacio cibernético, está lleno de frescura y originalidad, lo descubrí hace poco y espero seguir buceándolo cuando el tiempo me lo permita.

    Adhiero a tu receptividad e interés comunicativo. Sin aceptación del otro no hay sociedad posible.

    Nuestro mundo sería “el paraíso” si por el solo hecho de intercomunicarnos, tuviésemos acceso al conocimiento integral de nuestra personalidad. Seguramente, nunca alcanzaremos a conocernos el uno al otro, en la verdadera dimensión de nuestro ser individual. Sin embargo y por el lado positivo, nuestro mundo sería “el infierno”, si como vos decís no pudiéramos intercambiar ideas de Persona a Persona.
    Dicho esto exclamo: Bienvenida la comunicación personal l!!! a pesar de las limitaciones humanas.
    Mi pregunta Mario, la que formulé en el post anterior, en realidad no es mía, porque se la formularon otros antes que yo, otros que además han trascendido por sus pensamientos, y sin embargo no la pudieron develar taxativamente.
    Los pensadores actuales sostienen que el individualismo a ultranza, en el que vivimimos a diario, que no nos permite “tratar” como personas a los que deambulan en la basura (caminamos a su lado inadvirtiéndolos), nos marca como una sociedad muy diferente a la que tuvieron oportunidad de vivir los inmigrantes del siglo pasado que recibían a sus paisanos, e incluso a desconocidos, con un plato de comida, un techo, una mano abierta.
    Esos pensadores, también remarcan las dificultades que tenemos para construirnos como sociedad por la falta de consensos, como consecuencia de priorizar los egoísmos, al altruismo. El mismo Putnam lo advierte en el párrafo que incluiste, la tecne (Las ciencias económicas o políticas), la burocracia (la administración del estado) se nos presentan incapaces de darnos respuestas satisfactorias.
    La pérdida de raíces que experimenta e hombre que va a vivir a las grandes ciudades y la consecuente dilución de sus tradiciones, transformándolo en un individuo aislado, solitario entre las multitudes, sumado a nuestros egos inconscientes, que apropiadamente mencionaste, nos impiden avanzar en el proceso de subjetivación del otro.
    Mi pregunta ¿Como curar sociedades donde sus individuos pierden la capacidad de interconectarse como personas? anhela una respuesta esperanzadora pero no ilusoria. La respuesta, la requiero de ellos: de Habermas, Vattimo, Bauman, Putnam, Sloterdijk, Lipovetsky, Rorty, etc.
    Algunos de ellos esbozan una idea como por ejemplo: la clave está en la “interconexión subjetiva” pero no aparece la receta magistral para instrumentarla. Otros hablan del amor en oposición a la indiferencia y por supuesto que no se refieren al amor de pareja, sino al “amor integral”, el que todo te rodea, como una fuerza etérea de transferencia, integrativa y constructiva. Pero a pesar de mí, tampoco me dieron la receta escrita y yo no soy boticario.
    En definitiva, algunos de ellos nos dan algunas pistas de cómo “ser” mejor, pero mientras tanto las olas de los que cayeron en la mass media, conglomeran a hombres intrascendentes por sus pensamientos, pero poderosos y trascendentes a su mezquino entender, que se destacan por como “tener” más, a costa de tratar como objetos a los demás sujetos.
    Mi pregunta Mario, surgió con espontaneidad, un valor que debemos defenderlo y multiplicarlo por miles. La espontaneidad es el “ser” en su estado más puro, sin mascaras, sin hipocresías.
    Claro que tenemos pistas que nos generan cierta esperanza:
     reemplazar la Indiferencia por el Amor,
     desterrar definitivamente el Resentimiento y el Odio,
     aprender a Escucharnos,
     respetar las Diversidades etc.
    Solo nos falta redefinirnos y reconstruirnos individual y colectivamente, que no es poco verdad?

    Que fantástico sería encontrarnos en El Paraíso, si cuando nos despertáramos mañana, aparece esa Receta en nuestra mesa de luz.
    Saludos y gracias por tu Deferencia.
    – Daniel

  2. 28/01/2009 | 18:09

    @Daniel,

    Gracias por tu valioso comentario.

    Expones puntos críticos que a su vez enlazan con aspectos muy amplios.

    1) La falta de las “recetas a medida” de los problemas de cada persona, o institución, o país es una paradoja en un momento científico y tecnológico de especialización incremental que podría hacerlo, y cuando cada vez más se plantean problemas más específicos para cada sector de actividad y colectivo social.

    Quizás se deba a que estamos en un momento de “inflexión” (¿?, no se si el el mejor término que expresa lo que pienso) en donde las vinculaciones sociales son más importantes que lo individuos y esto ha “descentrado”, momentáneamente o circnstancialmente, la rápida capacidad de respuesta de quienes tienen que planificar y aplicar políticas de desarrollo que concilien los problemas macro con los problemas micro.

    Seamos optimistas.

    2) No coincido con la visión que expresa tu pregunta. Creo, lo experimento a diario en mi trabajo y en mi vida cotidiana (y la de mis hijos y amigos), que existe grandes recursos para facilitar la interrelación personal y profesional, para facilitar la colaboración y crear sinergias entre la gente y nuestras organizaciones.

    Un ejemplo de ello es este intercambio de reflexiones. Hasta hace pocos minutos yo no sabía nada de tí. No estuvimos en contacto (bidoreccional)… El problema es si las personas estamos preparadas y positivamente dispuestas a aprovechar estas facilidades… si nuestra cultura (todavía con fuertes resabios egocéntricos y sancionadores en contra de “quienes se destacan del montón” por errores o por aciertos) aguanta la creciente facilidad para interconectarnos, colaborar, ser partícipes de una cadena y no eslabones aislados.

    Confío que sigamos vinculados para aprender colaborando con nuestras respectivas ideas.

    Gracias!

    Mario

  3. Daniel Moreno
    28/01/2009 | 16:49

    El pensamiento actual se puede sintetizar en una palabra hermenéutica (interpretación) y considero que en ese sentido tenemos en la actualidad excelentes exegetas de la realidad (Habermas, Vattimo, Bauman, Putnam, Sloterdijk). Sin embargo, las dificultades del hombre actual radican en la falta de boticarios, esos fabulosos alquimistas que preparaban la “recetas magistrales” hechas a medida para cada paciente.
    Demos por hecho el diagnostico Putnam, la pregunta es ¿Como curar sociedades donde sus individuos pierden la capacidad de interconectarse como personas?
    Saludos.

  4. leo
    18/01/2009 | 13:51

    Estimado Mario, creo que la destrucción de lo micro en pos de una visión “más global, innovadora, visionaria” a primeras luces puede atribuirse a un estado de caos e incertidumbre generado por lo desconocido. Incertidumbre que que atenta directamente a lo rutinario, a las costumbres, a lo conocido y por sobre todo a la duda sobre su real y futuro beneficio.
    Entiendo que este artículo trata de enarbolar una bandera de resistencia basado en el sostenimiento de una posición que claramente tiene tantos flancos débiles de ataque como hombres la componga, en el mejor de los casos puede detenerla, momentáneamente, pero jamás hacerla retroceder.
    Si hay sociedades,que en cuestión entiendo que es lo que estamos analizando, que mantienen su “capital social” en pos de un desarrollo sustentable a largo plazo es por dos razones claras a mi vista: una es el sentimiento de superioridad intelectual y consecuentemente la diferenciación sobre las sociedades inferiores.
    Podría extenderme en explicar mi visión, pero sintetizaré en que hay sociedades mas eficientes, en general, que positivamente refuerzan sus valores, culturas y hábitos en pos de no solo diferenciarse sino incluso reforzar su frontera social ante la entrada de seres ajenos a inferiores.
    Hay sociedades “invasoras culturalmente” que visten ropas que se diferencian claramente de las locales, pero su vida comercial se nimetiza perfectamente con el todo, ¿porque no solo comercian con su “comunidad”?
    La raza humana está influidad por su instinto animal, e indefectiblemente la cadena tiene elementos fuertes y débiles..a largo plazo ningún reducto social puede sostener una invasión influida por el cambio y creo que al menos debemos proteger, como última táctica de supervivencia, determinados límites, tal vez solo los 10 mandamientos, ¿irónico no? sabiendo que sería involucionar.

    Un abrazo desde Buenos Aires, Leo Bilanski

  5. 12/01/2009 | 21:35

    Para nosotros ha sido un placer poder aportar un minúsculo granito de arena y nos sentimos congratulados con el mero hecho de ser escuchados o leídos por gente como vosotros.

    A veces es interesante parar a reflexionar y darse cuenta de la constante manipulación a la que estamos todos sometidos, tanto social como informativamente; excepto por espacios 2.0 de este tipo que nos permiten expresar libremente.

    Nos ha encantado el artículo y aprovechamos para felicitaros por el mismo, desearos un Feliz Año Nuevo (tardío) y enviaros un cordial saludo del equipo de Vador.es

    Teresa & Vador
    http://vador.es
    http://14blogs.com

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