Democracia Organizacional o una palmera en donde hacer pipí

Cuando se retraiga la ola quedará al descubierto el miserable resultado de haber desperdiciado el talento humano con la simple fórmula — “achica el lastre, despide a la gente”.

El sincretismo entre el idealismo y el dogma monetarista expresado en “que no se puede dirigir el viento, pero podemos ajustar las velas” termina “cargándose” a los barcos y dejando náufragos por todas partes; a muchos de ellos ni siquiera con una isla con su solitaria palmera en donde hacer pipí.

Ya ha pasado en la década de los 70 y los 80 con el dowsinzing y con el resizing y el rightsizing: los activos clave de las empresas no son sus edificios ni su maquinaria, sino la inteligencia, el entendimiento, las habilidades y la experiencia de sus empleados.

Aprovechar las capacidades y el compromiso de los trabajadores del conocimiento, se afirma, es el desafío central de la gestión en nuestra época. Desafortunadamente, es un reto que todavía no ha sido vencido.

Las estructuras de propiedad de las organizaciones, los sistemas de gobierno y los programas de incentivos –a pesar de la retórica iluminada de los líderes empresariales– continúan firmemente atrincherados en la antigua “era industrial”.

Es el momento de crear un nuevo orden de cosas, sin desaprovechar ninguna lección aprendida en el pasado reciente y remoto de la evolución social.

En la historia hay muchos valiosos ejemplos que permiten perfilar modelos de negocios para recrear organizaciones democráticas, adaptadas a la economía del conocimiento, competitivas y razonablemente exitosas.

Hace unos 2.500 años atrás, la ciudad-Estado de los antiguos atenienses se elevó a un poder político y económico sin precedentes, dándoles a sus ciudadanos una voz directa y un papel activo en el gobierno cívico.

El inédito sistema de “democracia participativa” ayudó a liberar la creatividad de los atenienses y canalizarla a producir el mayor bien para la sociedad.

El sistema tuvo éxito en poner la iniciativa individual en armonía con la causa común. Y ésa es precisamente la síntesis que las compañías de hoy necesitan lograr para hacer fructificar plenamente el poder de su gente y progresar en la economía del conocimiento.

El modelo ateniense de la democracia organizacional es sólo eso, un modelo. Proporciona un conjunto simple de recetas a los ejecutivos que hoy arrojan a su gente por la borda dejándolas en sitios donde ni siquiera encuentran una palmera en donde hacer pipí.

Recuperar el conocimiento sobre cómo ha funcionado hace 2500 años la Democracia Organizacional, hoy ofrece una ventana para ver cómo grandes grupos de personas pueden, en una atmósfera de dignidad y confianza, gobernarse a sí mismos con éxito sin recurrir a una burocracia sofocante.

12 comentarios en “Democracia Organizacional o una palmera en donde hacer pipí

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información sobre protección de datos:

  • Responsable: Mario Dehter
  • Fin del tratamiento: Controlar el spam, gestión de comentarios
  • Legitimación: Tu consentimiento
  • Comunicación de los datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal.
  • Derechos: Acceso, rectificación, portabilidad, olvido.
  • Contacto: [email protected].
  • Información adicional: Más información en nuestra política de privacidad.