No hay una respuesta única, ya que la dificultad depende de la persona y el contexto: aunque, en general, los especialistas en comportamiento coinciden en que el “sesgo de confirmación” es considerado el más insidioso y difícil de superar.
Te explico por qué, y luego te menciono otros sesgos que son fuertes candidatos.
El Sesgo de Confirmación: el rey de los sesgos
¿Qué es? La tendencia a buscar, interpretar, favorecer y recordar información que confirma nuestras creencias o hipótesis preexistentes, al tiempo que ignoramos o desacreditamos información que las contradice.
¿Por qué es tan difícil de superar?
Es automático y no consciente: operamos con él sin darnos cuenta. Nuestro cerebro lo usa como un atajo para procesar la inmensa cantidad de información que recibimos, filtrando lo que «no es importante»; es decir, solemos desestimar o ignorar todo lo que no coincide con lo que ya creemos.
- Proporciona comodidad psicológica: aceptar que estamos equivocados es cognitivamente costoso y emocionalmente incómodo. El sesgo de confirmación nos protege de la disonancia cognitiva (la tensión de mantener ideas contradictorias).
- Se retroalimenta y auto-refuerza: cada vez que encontramos «pruebas» que apoyan nuestra postura, nos sentimos más seguros y somos aún más reacios a considerar lo contrario. Creamos una burbuja de información a nuestro alrededor.
- Es la base de otros sesgos: muchos otros sesgos, como el Efecto Dunning-Kruger, se alimentan y se sostienen gracias al sesgo de confirmación.
Por ejemplo, estamos viviendo un momento de gran irritación en cuestiones de política nacional e internacional; la polarización entre oficialistas y opositores es particularmente virulenta.
Cada uno de nosotros, solo prestamos atención y compartimos las noticias que apoyan el desempeño de los políticos que nos gustan e ignoramos o asumimos que se trata de noticias falsas la que dan cuenta de sus fallos o errores.
Otros sesgos muy difíciles de superar
Aunque el sesgo de confirmación es un fuerte candidato, aquí hay otros que le compiten por su posición en el ranking de los más difíciles de superar.
1. El sesgo del punto ciego.
- ¿Qué es? La tendencia a reconocer la existencia e influencia de los sesgos en los demás, pero no en uno mismo.
- ¿Por qué es difícil? Se trata de un proceso de pensamiento complejo. Para superarlo, primero debes admitir que tu propio pensamiento es falible, algo que este mismo sesgo te impide ver con claridad. Es como intentar ver tus propios ojos sin un espejo.
2. El sesgo de autoridad.
- ¿Qué es? La tendencia a atribuir más valor a la opinión de una figura de autoridad ─un experto, un líder, un médico─ y dejarnos influir por ella sin cuestionarla con una reflexión crítica.
- ¿Por qué es difícil? Porque es socialmente útil y eficiente. Cuestionar a la autoridad requiere sólida autoconfianza, conocimiento y, a menudo, enfrentarse a estructuras de poder. Confiar en los expertos es normalmente bueno, pero el sesgo aparece cuando anula nuestro propio pensamiento crítico.
3. El sesgo de pertenencia al grupo (Sesgo Endogrupal)>
- ¿Qué es? La tendencia a favorecer a las personas que consideramos parte de nuestro «grupo» ─nación, equipo, partido político, empresa─ y a desconfiar o menospreciar a los de grupos externos.
- ¿Por qué es difícil? Está profundamente arraigado en nuestra evolución como seres sociales. La cohesión del grupo fue crucial para la supervivencia. Superarlo significa luchar contra miles de años de instinto tribal que nos dice «nosotros vs. ellos».
4. El Efecto Dunning-Kruger
- ¿Qué es? Un sesgo cognitivo según el cual las personas con poca habilidad o conocimiento en un área tienden a sobreestimar su propia competencia para desempeñarse con eficacia y eficiencia en todos los ámbitos de su vida personal y profesional.
- ¿Por qué es difícil? La paradoja es que la falta de conocimiento es precisamente lo que te impide darte cuenta de tu propia ignorancia. No sabes lo que no sabes. Para superarlo, necesitas el conocimiento que no tienes.
¿Cómo los podemos intentar superar?
Aunque es extremadamente difícil, no es imposible mitigar el impacto de estos sesgos:
- Busca activamente puntos de vista opuestos: oblígate a leer, escuchar y entender argumentos bien fundamentados que desafíen tus creencias.
- Practica la humildad intelectual: admite que puedes estar equivocado. Adopta la mentalidad de «estoy aquí para aprender, no para tener la razón».
- Responde «¿por qué yo podría estar equivocado?»: haz de esta pregunta un hábito en tus decisiones importantes.
- Diversifica tus fuentes de información: sal de tu burbuja algorítmica y mediática.
- Tómate tu tiempo: los sesgos son más fuertes cuando decidimos rápido. Pausar y reflexionar permite que el pensamiento racional gane terreno al intuitivo.
Cuál estrategia facilita superar a los sesgos nocivos
El «mindfulness». Es un término inglés que se ha popularizado mucho y, aunque no tiene una traducción única al español, se suele entender como «atención plena» o «conciencia plena».
En esencia, el mindfulness es la capacidad de estar enfocado en el aquí y el ahora, prestando atención a lo que está sucediendo en nuestro cuerpo, en nuestra mente y en nuestro entorno, sin juzgarlo como bueno o malo.
No se trata de vaciar la mente o dejar de pensar, sino de observar los pensamientos y emociones según surgen, sin dejar que nos arrastren.
Sus dos componentes claves son:
- La Atención para enfocar la mente en el momento presente ─por ejemplo, en la respiración, en las sensaciones del cuerpo, en los sonidos que escuchas.
- La Actitud para aceptar hacia lo que estás experimentando, sin criticarlo.
¿Para qué sirve?
La práctica regular del mindfulness se asocia con una gran cantidad de beneficios respaldados por estudios de las ciencias sociales:
- Reduce el estrés y la ansiedad: al alejarte de los pensamientos catastrofistas sobre el futuro o los arrepentimientos del pasado, reduces la rumiación mental que alimenta el estrés.
- Mejora la regulación emocional: te ayuda a reconocer una emoción (como el enojo o la tristeza) sin tener que reaccionar inmediatamente de forma impulsiva. Creas un espacio entre el estímulo y tu respuesta.
- Aumenta la concentración y el enfoque: entrenas tu «músculo» de la atención para no distraerte tan fácilmente.
- Fomenta la autoconciencia: te permite conocerte mejor, entender tus patrones automáticos de pensamiento y reacción.
- Mejora las relaciones: al estar más presente, escuchas mejor a los demás y eres menos reactivo en las discusiones.
Relación entre el mindfulness y la superación de los sesgos cognitivos
El mindfulness tiene una conexión directa con la superación de los sesgos cognitivos. Al entrenar la atención y la no-reactividad, te vuelves más consciente de tus patrones automáticos de pensamiento (como el sesgo de confirmación).
Te das cuenta de que «estoy teniendo un pensamiento sesgado» en lugar de simplemente actuar impulsivamente guiado por ese sesgo. Esta pausa te da la libertad de elegir una respuesta más consciente.
Cómo aplicar el mindfulness para lograrlo
Procura transformar en hábitos estas prácticas cotidianas, es fácil, rápido y gratis.
- Comer con atención plena: prestar atención a los colores, texturas, olores y sabores de la comida, sin mirar el teléfono o la TV.
- Caminar con atención plena: sentir las sensaciones de los pies al contactar con el suelo, el aire en la piel, los sonidos a tu alrededor.
- Escuchar activamente: prestar toda tu atención a la persona que habla, sin estar preparando tu respuesta mentalmente.
- Lavarse los dientes o lavar los platos: hacerlo sintiendo las sensaciones físicas, en lugar de «estar en piloto automático».
