Roger Boisjoly tratando de impedir el desastre del transbordador espacial Challenger

La lealtad mató gente y arruinó a decenas de empresas

«Lealtad» no es callarse. A veces, la verdadera lealtad es elevar la voz para hacer evidente lo que está mal y proponer soluciones.

Esta semana, conmocionado por el desquicio global, me puse a revisar la historia del desastre del Transbordador Challenger (28/01/1986). No puedo dejar de pensar en el Ing. Roger Boisjoly.

Para quien no lo conozca, Boisjoly era el ingeniero de Morton Thiokol™ que advirtió explícitamente que los cohetes aceleradores fallarían con el frío de la mañana del lanzamiento. Él se enfrentó al dilema más cruel del liderazgo y la gestión de riesgos: «voz, lealtad o salida».

En su testimonio ante la Comisión Investigadora, Boisjoly describió cómo la noche antes del desastre intentó con otros colegas, por todos los medios razonables, detener el lanzamiento. No lo logró. La presión organizacional y la jerarquía silenciaron sus advertencias.

Analicemos las 3 opciones que tuvo (y que todos tenemos en una crisis de liderazgo):

  • La voz; opción del valor:
    Boisjoly alzó la voz. Mostró datos, gráficos y suplicó. En una cultura operacional sana, la «voz» debería ser un mecanismo de seguridad, no un acto de insubordinación. Reflexión: ¿Tu operación premia a quien dice «no podemos» a tiempo, o solo a quien dice «sí, señor»?
  • La lealtad; opción de la trampa:
    En muchas empresas, la «lealtad» se confunde con el silencio administrativo. «No muevas el barco», «No manches la camiseta del equipo». Esa falsa lealtad mató a 7 astronautas. Reflexión: ¿Tu equipo te es leal a TI, o leal a los HECHOS y a la SEGURIDAD del proceso?
  • La salida; opción de la conciencia:
    Boisjoly nunca renunció esa noche. Se quedó a pelear. Pero después del desastre, su vida fue un infierno. Sufrió el ostracismo de toda la comunidad de la ingeniería en USA y en la industria aeroespacial. A veces, cuando el sistema falla, la única salida digna es irse… pero para quienes se quedan, el costo de haber alzado la voz es altísimo.
     

    La lección para la Excelencia Operacional

    La cultura de alta confiabilidad (HRO) nos enseña que debemos estar obsesionados con lo que podría salir mal.

    Si en tu próxima reunión de empresa (privada o pública, pequeña o enorme, alguien se levanta y dice «esto no es seguro», «esto no es ético» o «esto va a fallar»:

    👉 No lo calles.
    👉 No le pidas «datos más optimistas».
    👉 Agradécele. Porque te está dando la oportunidad de elegir la voz, antes de que el mercado o la tragedia te impongan la salida.

    La Excelencia Operacional no es solo eficiencia; es la capacidad de escuchar a los Rogers Boisjoly de tu organización antes de que sea demasiado tarde.

    ¿Cómo manejas el disenso técnico en tus equipos?

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