Somos muchas identidades personales interconectadas, unas a través de otras, tramando una multiplicidad de identidades digitales. Alguien, dentro de poco, tomará el coraje suficiente y demostrará que toda la trama Web 2.0 es un intento social para no caer colectivamente, de manera definitiva, en conductas típicas del espectro del autista. Yo no tengo el coraje para expresarlo. Pero es lo que creo.