Hace tres semanas publiqué un obituario en mi newsletter en LinkedIn.
No para una persona. Para una metodología. Lean murió. Solo que nadie te avisó
Un lector llamado Óscar me respondió públicamente que yo estaba equivocado. Óscar tenía razón. Pero no en lo que él creía.
Me equivoqué en otra cosa: yo estaba hablando en el idioma de otro.
Llevo 30 años diseñando cómo aprenden las personas y las organizaciones. Y resulta que el post más provocador de mi historia en LinkedIn lo escribí sobre procesos industriales. Como si Picasso hubiera intentado hacerse famoso pintando fachadas de edificios porque «también es arte» y «la gente lo ve todos los días».
Cambiar de territorio da miedo
Especialmente cuando el territorio viejo parece que funcionaba.
Pero «parecer que funciona» y «funcionar» son dos cosas distintas. Una es el ruido. La otra es el resultado.
Me hice una pregunta incómoda: ¿de qué puedo hablar sin que nadie me pueda rebatir con fundamento real?
La respuesta fue dolorosa y liberadora al mismo tiempo. No de Lean. No de procesos industriales. No de IA agéntica.
Sí. De cómo aprenden —o no aprenden— las personas y las organizaciones. De por qué los cursos de capacitación corporativa producen certificados pero no transformación. De por qué el 70% del conocimiento que se enseña en una jornada de formación desaparece en 48 horas. De por qué hay organizaciones que repiten los mismos errores con una fidelidad casi artística.
Eso sí es mío. Eso sí lo puedo defender. Eso sí me lo han pagado universidades, organizaciones públicas y privadas, nacionales e internacionales, y empresas en 7 países durante tres décadas.
Y entonces apareció la frase que cambió todo:
Las organizaciones que no saben aprender siempre existieron. Pero la IA convirtió ese problema en una emergencia.
No es una frase sobre tecnología. Es una frase sobre urgencia.
Antes, una organización que no aprendía perdía lentamente. Ahora pierde en tiempo real, mientras sus competidores se adaptan a una velocidad que ningún manual de capacitación tradicional puede seguir.
El problema no es nuevo. La «velocidad del problema» sí lo es.
Este post es la hora 0 de algo
Esta newsletter se llamaba «Excelencia Operacional». Sigue llamándose así. Pero ahora sabemos para qué existe:
Excelencia Operacional — Aprender más rápido que el cambio.
No voy a hablar de IA cada tres párrafos. No voy a hablar de metodologías que no son mi territorio. Voy a hablar de lo único que sé hacer bien desde hace 30 años: diseñar cómo aprenden las personas y las organizaciones, analizar por qué la mayoría lo hace tan mal y sobre cómo adoptar innovación en la didáctica corporativa.
Si eso te interesa, estás en el lugar correcto
Si esperabas otra cosa, también está bien. Los obituarios generan movimiento en ambas direcciones.
Nos vemos el próximo miércoles.
Mario
P.D. — Óscar, si lees esto: gracias. Sin tu comentario, este post no existiría.
Fuente: Cambié de territorio. Y fue la decisión más difícil e inteligente de los últimos 30 años
